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miércoles, 17 de noviembre de 2010

De tapas por dos euros...Semana de tapas y platos de cuchara en el barrio de Chamartín (Madrid)




En Madrid Directo hemos sido testigos por partida doble de un concurso de tapas muy castizo. La competición se ha celebrado en el barrio de Prosperidad y, mientras nuestra reportera Inés hacía de jurado, Fernando ha ido a grabar el evento y, de paso tomarse unos cuantos pinchos.
La quinta edición de "La ruta de tapas de Prosperidad" ha contado este año con 36 tapas en 12 bares distintos. En Madrid Directo hemos sido testigos por partida doble de este concurso porque, mientras nuestra reportera Inés hacía de jurado, Fernando ha ido a grabar el evento y, de paso tomarse unos cuantos pinchos.
El plan les ha salido bien barato, porque el precio por una tapa con una caña o un vino era de sólo 2,5 euros.

domingo, 14 de noviembre de 2010

"La pose" de Barcelona: Ángel Docampo: "Mi madre sudó tinta para comprarme un ordenador"

A continuación, un brevísimo diccionario para facilitar la comprensión de la entrevista (los iniciados en las nuevas tecnologías, salten directamente a la expresión La Prospe).

BOFH: acrónimo de Bastard Operator from Hell. Así firman los informáticos hartos de las preguntas de los analfabetos tecnológicos.
Lanparty: fiesta de la red o reunión de personas que se juntan para interactuar con sus ordenadores.
Linux: sistema operativo (el programa más básico para que un ordenador funcione) diseñado por multitud de programadores en el mundo y de licencia libre. Su antítesis sería Microsoft, de Bill Gates.
Street view: callejero fotográfico de Google.
La Prospe: Popularmente, La Prosperitat, el barrio de Barcelona con más activistas por metro cuadrado.

-Es usted la primera persona que me manda un enlace de Google street view para quedar en un bar.
-Las (no tan) nuevas tecnologías son algo cotidiano para mí. Me considero un evangelista del movimiento por el software libre. A golpe de talonario, Bill Gates y Microsoft han obstaculizado el avance tecnológico durante décadas. Por suerte, ahora se dedica al Tercer Mundo; al menos hace algo positivo.
-¿Ha dicho evangelista?
-El software libre es un movimiento de millones de usuarios que difundimos una filosofía que derrumba las barreras que impiden el acceso al conocimiento, que es libre y gratuito. En esta época de capitalismo cruel que vivimos, esto es un chorro de comunismo. Google, por ejemplo, es una herramienta libre. Cada día se usa más software de GNU/Linux.
-¿Nunca le han hecho una oferta para que deje de evangelizar?
-No podrían. Son mis convicciones y eso no se vende.
-Además de evangelista, se define como BOFH.
-Es que los administradores de sistemas recibimos cada llamada.... Yo he llegado a escuchar: «Oye, el posavasos del ordenador no funciona». ¿Posavasos? «Sí. Esto que entra y sale».
-¡La bandeja del CD!
-Al principio te ríes, pero luego te pones de los nervios. Si la gente condujera igual que maneja un ordenador, estaríamos todos muertos.
-Ustedes también son un rato raros.
-Seguro.
-En su caso, ¿desde cuándo es así?
-Empecé a los 8 años con aquellos ordenadores de monocromo verde.
-En los años 80 no era nada habitual que un niño tuviera ordenador.
-Somos de clase obrera total y mi madre sudó tinta para comprarme un ordenador. Mi tío, que era ingeniero nuclear, cambiaba de ordenador cada pocos meses y me vendía el suyo a mitad de precio. Fui heredando su CPC, el de cinta, el de disquete..., luego ya pasé al Pentium I.
-¿A esa edad no debería estar jugando a fútbol?
-Jugaba a fútbol y hacía taekuondo. Era un chico normal, pero, en lugar de estar todo el santo día en la calle, me metía a trastear con el DOS, el sistema operativo previo al Windows.
-¿Alguna otra rareza?
-Con 13 años entré en el club de rol del Casal de Joves de Prosperitat, donde conocí a una serie de frikis de todas las edades. Con los años empezamos a organizar lanparties. Nos juntábamos en agosto, cuando cerraba el casal: el día 1 bajábamos los ordenadores de casa y el 31 nos los volvíamos a llevar. Nos tirábamos 31 días comiendo pizza en aquel zulo.
-Menudas vacaciones.
-Empezamos siendo 15 y terminamos 40. Venía gente de Madrid, del País Vasco… y no cabíamos. Los políticos alucinaban. Escuchaban eso de party y ya pensaban que era una fiesta: «Que no, que tienes que quedarte con lo de lan, no con lo de party», les repetíamos. En el 2008 fundamos la asociación Packet Loss y nos ofrecieron el Palau Sant Jordi. Flipamos.
-¿Alguna vez desconecta?
-Nunca. Además, suelo trasnochar; duermo cuatro o cinco horas. Tengo que arañarle horas al día como sea.
-¿Tanta pantalla no le aísla?
-¿Aislado? Yo voy geolocalizado.
-¿Geolocalizado?
-Tengo una lista de contactos y mi móvil les indica dónde estoy. Yo también puedo ver si mi amigo Antonio está en el barrio e ir allí directamente a tomar una cerveza; si está en su casa, no le molesto.
-Y entre tomar una cerveza con Antonio o chatear con alguien que está en Finlandia, ¿qué prefiere?
-Con los dispositivos móviles puedo hacer ambas cosas a la vez, como si el finlandés estuviera sentado en la mesa con mis amigos. Es otra forma de interactuar socialmente.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Por las muy elegantes señoras del barrio de Prosperidad

 Curioso artículo de un blog que cita el barrio y sus señoritas y que nos permitimos reprocucir con enlace al blog original
Las veo en el bus, a las tres, tan elegantes, tan peripuestas, tan comedidas con sus boquitas de pitiminí y sus guantes de piel vuelta, y me reconcilio un poco con el mundo.
Yo cojo el 9 en la calle Velázquez, recién salida de trabajar, refunfuñando para mis adentros porque otra vez me ha tenido que rescatar Vicente, el conserje, de la puerta acerrojada para la noche.
Las elegantes damiselas que inmediatamente atrapan mi atención van sentadas en la primera de las filas traseras del autobús, llevan el mismo tinte de color de otoño e idénticos tirabuzones escarolados recién salidos de la peluquería. Una de las tres amigas viste un abrigo de cuero tipo matrix que le llega al tobillo escueto apenas cubierto por la aleve media de mezclilla. La segunda, un barbour lustrado más deportivo, aunque un broche con una perla se adivina orgulloso en la solapa de su sobrio traje de chaqueta. La tercera luce, solemne, un astracán, a juego con sus rizos, que me vuelve loca.
Llevan las tres zapatitos de tacón de los que llaman kitten (zapatos de abuelita bondadosa en su salida al bingo), huelen a flores de violeta y a lavanda, se han pintado con esmero las pestañas, se han acicalado con esmero festivo y ahora cuchichean con jolgorio en la víspera de la Almudena. No sé si salen de misa, si vuelven del cementerio, si quedaron para merendar un chocolate con churros y ahora regresan a casa o si acaban de emperifollarse para salir de farra, pero se dirigen al barrio de Prosperidad, el mío, y van tan animadas, tan coquetas, tan joviales, tan amigas entre sí, que da gloria verlas reirse y cotorrear en la noche de otoño.
Las arrugas se les arraciman en las comisuras de los labios y alrededor de sus ojillos traviesos porque van riéndose de mil tonterías que apenas oigo. Y me acuerdo de Penélope (que no se llama Penélope aunque me jugaría una mano a que Serrat se inspiró en ella) esta la mujer tan alta y esbelta, que siempre está sola en la calle Goya, sentada en su banco frente a Nebraska, con sus medias de puntilla blanca y abrigo marrón y su mirada triste. Podrían hacerse amigas para merendar juntas una bamba de nata en el Viena Capellanes...
Me parece que mis muy elegantes señoras están gozando la vida rabiosamente. Que están contentas. Y me contagian su alegría sólo de verlas.
"Feli, le llamábamos Feli -escucho decir a la más dorada de mis cotilleadas compañeras, entre risas- pero mi marido se llamaba Felicísimo. A ver si superas eso".


http://unbrindispor.blogspot.com/2010/11/por-las-muy-elegantes-senoras-del.html

martes, 2 de noviembre de 2010

Sobre la hosteleria de Prosperidad




Merece la pena visitar este enlace que comenta los pub etc de Prosperidad
 Prosperidad pubs
 http://www.salir.com/s/prosperidad+pubs

jueves, 16 de septiembre de 2010

Bochornosa manifestación

Ayer se realizó la manifestación por el local de la asociaciones de vecinos.
 Una vez más se visualizó la falta de un mínimo de comportamiento democrático del que adolece fuertemente nuestra sociedad y como no nuestro barrio.
 El intento de reventar en la plaza de Prosperidad la pasarela de moda que con esfuerzo de todo tipo nos organiza el comercio de nuestro barrio abochornó a todos los que debimos de padecer.
 Con megáfono pitos y demás parafernalia intentaron incluso entrar en una plaza ahíta de personas jubiladas y niños: por suerte las fuerzas de seguridad se lo impidieron. Corear frases como la plaza es nuestra o menos moda más cultura con medios de amplificación en un entorno para nada favorables a una reivindicación en la que no entramos en su justeza u oportunidad, dio ocasión al publico a   avergonzarse de ese ejercicio democrático como es el derecho a manifestarse.
 Reiteramos que desde estas letras no tomamos partido y que es indiferente la procedencia o no de esta manifestación cuyo fondo no analizamos. Pero en cualquier caso cualquier esfuerzo en pro del BARRIO DE PROSPERIDAD debe ser bienvenido ya que no abundan y si acaso carecemos de riqueza en ellos.
 Como vecino de Prosperidad tengo el mismo derecho a disfrutar de nuestra plaza que cualquier otro e incluso decir si fuera el caso que prefiero el desfile de moda y no por ello deba soportar actitudes antidemocráticas de nadie y mucho menos chanza o burla.
 Esperemos pues que ayer fuera una excepción y que nuestros vecinos de la AV Valle Inclan sepan respetar a todos.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Vecinos de Prosperidad se manifiestan mañana ante el desalojo forzoso del local que ocupa la Asociación Vecinal

MADRID, 14 Sep. (EUROPA PRESS) -

Vecinos de Prosperidad se manifestarán mañana por las calles del barrio a partir de las 19 horas en contra del desalojo forzoso del local que ocupa la Asociación Valle-Inclán desde hace cinco años y que ahora reclama la Comunidad de Madrid.

Según ha informado la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), la Consejería de Educación, propietaria de este espacio, comunicó a la Asociación vecinal el pasado 1 de septiembre su intención de ordenar la ejecución forzosa del local, solicitando para ello la oportuna autorización judicial.

Esta decisión viene enmarcada en el conflicto que mantienen desde el verano los vecinos y la Consejería, quien pidió la entrega de las llaves del local para antes del 31 de julio. Ante esta medida, los vecinos se instalaron dentro del local, negándose a abandonarlo ya que defienden que llevan trabajando en él más de cinco años "por y para el barrio".

La portavoz de la entidad vecinal, Gloria Cavanna, ha recordado que el pasado 5 de julio entregaron, de manera simbólica, las llaves del local a los vecinos, "que son los que lo usan a diario", y éstos "optaron por no consignarlas a la Comunidad de Madrid". "Así que no lo vamos a hacer ahora. Resistiremos ante el desalojo, pues consideramos que es necesario un local público para seguir con las actividades en el barrio", ha advertido.

Cavanna ha recordado además que tanto PSOE como IU como la FAPA Giner de los Ríos, ATTAC o la Asamblea de Movimientos Sociales de Madrid "han mostrado su apoyo cerrado a la entidad ciudadana, frente a una decisión incomprensible e injustificable" de la Comunidad de Madrid.

"El desalojo es un nuevo recorte a los derechos sociales que afecta a toda la ciudadanía. No sirven los criterios puramente monetaristas ni el pretexto de la crisis, el local es imprescindible, por lo que seguiremos movilizando a los vecinos, denunciando lo que consideramos es obstaculizar la labor de esta asociación en su justa lucha por tener un barrio cada día mejor", ha concluido.

http://www.europapress.es/madrid/noticia-vecinos-prosperidad-manifiestan-manana-desalojo-forzoso-local-ocupa-asociacion-vecinal-20100914173142.html

miércoles, 8 de septiembre de 2010

La leyenda madrileña de Rubén, 'el indomable'



  • Rubén, con parálisis cerebral -gran dependiente-, tiene un 82% de discapacidad
  • Se acostumbró desde muy pequeño a luchar por ser aceptado en la sociedad
  • Abandonó la casa de sus padres en Valladolid y ahora estudia en Madrid
  • 'Para que un discapacitado sea adulto tiene que vivir por sí mismo', asegura
  • Dice que la ley de Dependencia está muy bien en la base pero que cada comunidad la aplica como quiere

Roberto Bécares | Madrid Actualizado martes 07/09/2010

A la hora del bocata de Nocilla, tocaba ser Maradona, Pelé y Caminero. Y Rubén, que no se quería quedar fuera de juego, se ponía pegadito a la cal, sentado en su silla. Todos los días los profesores le traían de merienda la misma serenata:
- Rubén, quítate de ahí, que te van a dar un pelotazo
- Que no, que no me quito
- Que sí, que luego tus padres me dicen que te has hecho daño
- Pues no me voy a quitar, si me dan un balonazo me lo darán a mí. No a ti ni a mis padres.
Con 12 años, en el Colegio García de Quintana de Valladolid, Rubén Juárez, que nació con parálisis cerebral, aprendió a no echar balones fuera. "Aquello era un colegio de integración, pero en verdad no lo era; a la hora del recreo nos ponían en un rincón del patio para que no nos hiciéramos daño". Cuando dice 'nos' Rubén se refiere a los niños discapacitados, a los que dejaban siempre a un lado, sin posibilidad de interactuar.
Desde aquella ya no calló. Si había balonazos, él se saltaba el 'catenaccio' de sus padres y profesores y se ofrecía el primero al paredón. "Odio la sobreprotección. Para que alguien discapacitado sea una persona adulta lo imprescindible es vivir por uno mismo", dice.
Su carrera de fondo se encontró el primer foso en la actitud de sus padres. "Cuando les dije que me quería venir a Madrid a estudiar Comunicación Audiovisual me dijeron que estaba loco, pero me empeñé en venir y me vine; ese chantaje emocional con negativas constantes de tus padres te va hundiendo poco a poco". El siguiente escollo fue el traslado de expediente. Castilla y León no le dejaba marchar.
"No entiendo por qué, pero las políticas de la comunidades no te dejan cambiar así como así; después de mucha lucha les convencí", explica Rubén, cuya silla eléctrica coge velocidades 'alonsianas' dejando con el bofe fuera al periodista y al cámara.
Estamos en una cafetería de 'la Prospe', cerca de la residencia donde vive, Cocemfe, un centro adaptado para discapacitados donde obtuvo primero plaza por el Imserso y luego por la Comunidad de Madrid. "Aquí en Madrid se han portado muy bien, ahora a ver si me renuevan la plaza otro año". Rubén sonríe ahora pensando en el pasado, en la meta que cruzó el primero, pero las pasó canutas. Hace dos años, Madrid le recibió con el gesto torcido.

Un papel admitiendo hándicaps

Se matriculó en un curso de posgrado en Realización de Espectáculos Audiovisuales para poder acceder a la Universidad. Ir en silla de ruedas le valió la primera negativa. "En la Academia CES me rechazaron porque me dijeron que no podía hacer el curso al cien por cien, querían que firmara un papel admitiendo mis hándicaps". Se negó, por supuesto, y a 15 días del inicio del curso académico, se quedó con un palmo de narices.
Pero Rubén nunca se rinde -"yo lo que tengo es que soy constante"- y consiguió matricularse en otra academia similar, CEV, en Moncloa. Allí, este joven indomable aprendió que la moneda no sólo tiene cruz. "El director, que era de Valladolid, compró una oruga pequeña para que pudiera subir las escaleras", recuerda.
Eligió el turno de tarde. "Así podía dormir más", explica. Clases, de cuatro a nueve. "Cuando llegaba a las 10.30 todos ya habían cenado; a mí me dejaban la cena hecha y luego me abrían también la sala de estudio". Hizo amigos, la mayoría de fuera de la residencia, con los que sale de marcha, y ahora se siente un madrileño más. "Ahora estudiaré cuatro años en la Carlos III Periodismo y Comunicación Audivisual; mi objetivo es sacar una plaza por oposición en RTVE". Y seguro que lo consigue. "Todo lo que he empezado lo he acabado, para mí sería un fracaso dejar algo a medias". Ahí está su bagaje como experto en obstáculos.
"No conozco ningún caso como éste; es un tío con mucha valentía y decisión. Venir aquí, adaptarte, y triunfar es complicadísimo. El aquí es feliz. En Valladolid no salía de casa de sus padres y aquí no pisa la residencia", explica Óscar Domínguez, de la Asociación Sierra Solidaria, donde Rubén, de 28 años, imparte charlas a los jóvenes de la asociación, que trabaja con personas con discapacidad y enfermedades raras. "Es triste que con 25 años no salgas mucho de casa porque solamente puedas salir con tus padres", les explica en los coloquios. Es un ejemplo.
Dos consejos más para personas en su situación, aplicables a su vez a todo el mundo:
1. "Es fundamental estar seguro de lo que quieres hacer, si en tu cabeza no tienes la seguridad de que sale bien al final te sale mal".
2. "El miedo hay que tenerlo pero no dejar que nos paralice, porque nos hace estar alerta".
Tras tantos picos y valles, una frase que ya ha escuchado de muchas personas resume su lucha: "Lo que pasa es que Rubén no se calla nunca". De la ley de Dependencia piensa que está muy bien en su base pero "cada comunidad la aplica a su criterio". Ahora disfruta de la residencia y del 75% unos 500 euros que sus padres reciben por la Ayuda por Hijo a Cargo -Rubén tiene una discapacidad del 82%-. "No está mal teniendo en cuenta que no pago residencia ni alimentación, pero cada vez te metes en más gastos...", razona Rubén, al que igual identifican alguna vez bajando a toda leche por López de Hoyos.
Las residencias
La resdiencia de COCEMFE, donde vive Rubén, tiene 36 plazas, 20 de ellas concertadas con la Comundiad de Madrid. El coste de cada plaza es de 2.000 y 2.500 euros mensuales dependiendo de los cuidados que necesite la persona.

domingo, 22 de agosto de 2010

El Mundo, libro de Juan José Millás oriundo de Prosperidad

Título: El mundo

Autor: Juan José Millás
Editorial: Planeta
Año de publicación: 2007
Páginas: 233
ISBN: 9788408075967
Con esta obra distinta, especial, Juan José Millás nos abre sus rincones más ocultos, inaccesibles y cerrados. Recuerda, narra y comparte su pasado, su infancia, su historia y su mundo, nos deja adentrarnos en las anécdotas, los miedos, los sueños, los anhelos y los secretos de su familia, sus compañeros de colegio, sus vecinos y, ante todo, él mismo.
El mundo es el primer libro que leo de Millás, al que hasta ahora sólo me había acercado como columnista. Si he de ser sincera, este escritor y periodista me provoca sentimientos encontrados. Por un lado, lo admiro en su faceta profesional pero, sin embargo, al mismo tiempo me causa cierta repulsión en su aspecto personal debido a su fama de hipocondríaco, neurótico, claustrofóbico y, en definitiva, maniático compulsivo.
Sin embargo, después de leer esta obra, con la que he disfrutado muchísimo, y gracias a las confesiones que Millás ha volcado en ella, he logrado comprender el comportamiento del Millás adulto tras conocer el mundo del Millás niño. Ese mundo en el que creció y del que, sobre todo, intentó huir una y otra vez.
Porque el pequeño Juanjo estaba convencido de que él no pertenecía a ese mundo en el que nunca encontraba su sitio. Ese mundo al que no se adaptaba, en el que no encajaba y que no comprendía, por mucho que lo observase lo más atentamente posible que su inquieta imaginación se lo permitía. Juanjo nunca sabe a qué mundo pertenece pero, desde luego, sabe que no forma parte del mundo en el que vive. Es el mediano de su familia y con cuatro hermanos mayores y otros cuatro hermanos pequeños, nunca tiene sitio en ninguno de los dos grupos. Como tampoco lo tiene en Valencia, su ciudad natal, o en la calle Canillas del madrileño barrio de Prosperidad, donde vivió desde los seis años. De la misma forma, tampoco siente ni recibe todo el cariño que le gustaría ni de su padre, al que en demasiadas ocasiones ve como un hombre, como un extraño, ni de su madre, de la que incluso llega a dudar que sea su verdadera madre.
Pero las dudas, los miedos y las inseguridades del Millás niño no terminan ahí. Sabe que su familia es pobre y que por eso viven en una casa vieja y demasiado pequeña, que por eso nunca estrena nada, ya que todo le llega heredado de sus hermanos. Por eso sabe que nunca formará parte del mundo de los ricos y que sus compañeros de colegio ricos o, al menos, no tan pobres como ellos, se seguirán burlando de él.
Sin embargo, ya desde niño, Juan José Millás demuestra tener una gran imaginación y una enorme capacidad para inventarse historias que le permiten evadirse de ese mundo que le amenaza y no le comprende. Ayudado por el éter en unas ocasiones, por la marihuana en otras o, ya de adulto, por los ansiolíticos, Millás consigue vivir en un mundo paralelo, ese que se esconde en el otro lado de los espejos, ese que se desarrolla tras cruzar el límite que separa la realidad de la fantasía, el mundo real del imaginario, el de los demás del nuestro. Pero, ¿cuál de los dos es el auténtico?
La imaginación del pequeño Juanjo alcanza límites insospechados que le llevan a vivir aventuras que nunca olvidará, ya sea en el barrio de los muertos, situado muy cerca del suyo, o como espía de la Interpol en busca de comunistas que desarrollan una doble vida en su propia calle. Su calle. La Calle. Con mayúsculas. Porque ahí es precisamente donde se oculta toda su vida, su historia y su mundo. Esa calle que años después sigue viendo, que se le aparece sin previo aviso en cualquier momento o en cualquier lugar, ya sea en un viaje en coche a Valencia o en un hotel de Nueva York.
Ahí, en la calle Canillas del barrio de Prosperidad de Madrid es donde Millás vivió de niño pero, sobre todo, es donde maduró, donde experimentó los primeros sueños, las primeras decepciones, el descubrimiento de la amistad, del amor, de la sexualidad, de la vida y de la muerte y también, aunque inconscientemente, de sus deseos de ser escritor. A lo largo de toda la novela, Millás, y con él también el lector, comprende que la escritura, al igual que un bisturí eléctrico, como el que utilizaba su padre en su taller de aparatos de electromedicina, cicatriza las heridas en el mismo instante de abrirlas.
Por eso se hizo Millás escritor. No sólo por su gran capacidad para crear historias sino, sobre todo, porque lo necesitaba. Lo necesitaba para reunir la fuerza necesaria para abrir todos los cajones que guardan su pasado, ordenar todo lo que esconden y volverlos a cerrar. Para seguir hacia adelante. Para vivir.
Por suerte, Juan José Millás ha logrado sacar un gran partido a todo lo que escondían celosamente esos cajones y ha volcado su contenido, poco a poco, en muchas de sus novelas, tal y como confiesa en esta obra. Y al final, esa historia, ese pasado, esa calle y ese mundo cobran tanta fuerza y tanta violencia que Juan José Millás se ve arrollado y, le guste o no, quiera o no, siente la necesidad de contar su historia y, afortunadamente, compartirla con todos nosotros. Por sus padres, por sus hermanos, por María José, por Luz, por el Vitaminas, pero, sobre todo, por él. Por la Calle. Por el mundo.
http://cuentatelavida.blogspot.com/2010/08/el-mundo-de-juan-jose-millas.html

viernes, 20 de agosto de 2010

Ver para creer

El espontáneo
Juan Cachón  20.08.2010
AQUELLOS veranos recuerdo que a papá no le gustaba el cine y tenía un cabreo de padre y muy señor mío, no como el cabreo metafísico que le atormentó toda su vida a Miguel de Unamuno y Jugo, mamá le disculpaba, decía que todo se debía a que había perdido la Guerra Civil y que gracias a la Virgen de los Remedios había ingresado en el cuerpo de aduanas, pues siempre se le dio bien la geografía y la caligrafía, por este motivo sacó el número uno y le destinaron a Ajofrín, un pueblo de la provincia de Toledo, que casualidad el celebre maestro Guerrero era de este pueblo, y por dichas circunstancias todos los domingos íbamos a ver El entierro del Conde de Orgaz de ese pintor de origen griego que dibujaba las caras alargadas y lo entonaba todo en tonos verdosos y grises. Al cabo de los años cuando empecé el instituto a papá lo destinaron a Madrid y nos fuimos sin titubear a la capital del reino. Lo que más me agradaba de aquella época de penuria y hambre era montar en el Metro y tomar el tranvía. Sobre todo, cuando el conductor que se llamaba Serafín y era cuñado del portero de casa y que cuando sacaba buenas notas en matemáticas me dejaba cambiar el trole. Para hacer aquella maniobra Serafín me solía decir: mucho más vale maña que fuerza, y de esta forma yo presumía en el instituto y era la envidia de todos los de la clase y recuerdo que enseñando los trucos del trole, conseguí unos pingües beneficios, que me permitieron el lujo de completar la colección de cromos del hombre lobo.

Mientras las horas y los días pasaban de plano y papá se aficionó a jugar al mus, tenía una tertulia que se componía de republicanos y maquis en un bar del barrio de la Prosperidad, uno de los barrios más castizos del Madrid de la posguerra. Creo recordar que de aquel barrio o del de Ventas salió un boxeador excepcional que se llamó Folledo (suena a palabrota). Me imagino que papá le tomó tirria al cine desde que se enteró de que Franco escribió el guión de la película Raza que dirigió José Luis Sáenz de Heredia, que era primo del fundador de Falange José Antonio Primo de Rivera. Los domingos eran domingos de bote y merienda, como decían los horteras castizos, mientras que los pijos de Serrano iban a los cines de estreno de Gran Vía y lanzaban huevos a los carteles de la película Gilda y censuraban el filme Arroz amargo que se consideraba que era pecado mortal de los gordos, sólo se veían los degenerados y gente de mal vivir. A los chicos de las farmacias se les denominaban mancebos, nunca entendí por qué, y luego estaban los que vivían amancebados, como doña Rita con el notario del piso principal, que siempre iban los domingos a misa de 12 en los Jerónimos, muy cerca de donde con el transcurso del tiempo se ha ubicado el cubo de Moneo.
Dona Rita tenía su corazoncito y el sesudo notario con el mantenía relaciones carnales la conquistó recitándole la siguiente copla de Jorge Manrique: allá está mi libertad, allá toda mi cordura, tiénelas en cargo bondad cautivólas hermosura; la portera es honestad, por lo cual nunca podrás hablar con quien tú querrás, si no buscas a piedad.

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