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domingo, 30 de noviembre de 2014

La extinguida colonia Mahou en el diaro ABC del domingo

 Las nuevas edificaciones que se construyeron a principios del siglo XX tras las reordenaciones urbanísticas (polígono de reparcelación 20 de la M-30) han dado lugar a los actuales edificios en altura y en manzana abierta actuales. Como zona natural de expansión, hoy día son muchos los propereños incluso de tercera y cuarte generación que allí habitan.
 Intentamos ser muy respetuosos con los derechos de autor pero este caso nos permitimos reproducir literalmente el artículo del diario ABC, que con su impresionante hemeroteca ha sido fuente de conocimiento para la memoria histórica del barrio de Prosperidad.

El barrio ámbar que desapareció por la Avenida de América
Mª NIEVES MIRA @ABC_MADRID / MADRID Día 30/11/2014 - 00.45h
Cuando, a principios de siglo XX la capital se quedó pequeña, en los alrededores y en el extrarradio proliferaron cooperativas de casas baratas como la colonia Mahou
extinta colonia Mahou 1979
El ángulo sería desde Corazón de Mª con Santa Hortensia. Al fondo los edificios del parque de las Avenidas
Desde principios del siglo XX, la capital se ha quedado pequeña y proliferan, tanto en las afueras como en el extrarradio, los barrios que hoy en día se han convertido en centro. Los obreros, funcionarios y militares que llegan desde el resto de provincias españolas ven en las afueras de la capital el lugar idóneo para instalarse. No podían permitirse un alquiler tan alto como el que se pagaba en el corazón de la urbe. Los gobernantes, conscientes de la necesidad de proporcionar una vivienda a estos grupos de población cada vez más numerosos, propugnan las leyes de Casas Baratas (en 1908, 1911, 1921 y 1924), que aprovecharán los más humildes. Así surgieron las colonias (también llamados hotelitos), testigos silenciosas del devenir de los madrileños; observadores de sus idas y venidas.

Uno de estos barrio fue La Prosperidad (conocido como «La Prospe»), recién creado en 1863. Sus habitantes tenían serios problemas para conectar con el centro y vivían en pequeñas casas rurales que poco tenían que ver con los espigados pisos que, en el centro de la capital parecían próximos a tocar el cielo. Bajo el amparo de la segunda Ley de Casas Baratas, de 1921, que promovía la formación de cooperativas, se construyó la más conocida de la Prospe: la extinguida colonia Mahou.

La compañía cervecera, creada en 1890, no recibió un aumento de la demanda de su producto estrella hasta principios de siglo, cuandoaumentaron las medidas de higiene y la población. En esta época, las familias, que ya tenían más dinero y que disfrutaban de sus particulares «años felices» tras la bonanza que sucedió a la I Guerra Mundial, empezaron a consumir cerveza. En 1928 se erigió la colonia bautizada como la marca porque los avalistas eran sus propietarios. Los habitantes, en su mayoría, trabajadores ligados a Mahou.

Se construyeron 106 casas de una planta, de 150 metros cada una. Ladrillos convertidos en vivienda, en el futuro hogar de la incipiente clase media que se atrevió a venir a la capital. La comunidad estaba compuesta también por obreros y jornaleros de la zona. La colonia se extendía por las actuales calles Corazón de María, Avenida de América y Padre Claret. Muchos arquitectos de la época trabajaron en su construcción (Farias, Iturralde, Moro, Salcedo o López Izquierdo), pero la colonia se constituyó como una zona anárquica, con calles y callejones mal planificados. Recibían el nombre de los vecinos (Guijarro, Celestino Pascual, Elías Briones, Ricardo Mariana, por ejemplo) que las habitaban, según comenta Ricardo Márquez en su artículo de Historias Matritenses.
«Sus mesas destartaladas parecían sacadas de un contenedor de basuras»
Pero Madrid no paró de crecer. Junto a la ciudad, también lo hicieron las colonias, el resto de edificios o las carreteras. La colonia Mahou se convirtió en los 80 en un punto de encuentro para jóvenes de La Movida que huían del centro buscando la libertad de las afueras. Entre sus instalaciones de éxito estaba el merendero-taberna. «Sus sillas y mesas destartaladas parecían sacadas de cualquier contenedor de basuras», recuerda Cristina, una vecina nacida en el 63 que se acercaba hasta la zona «para tomar el aperitivo con la gente joven del Parque y de la Prospe». Para ella, era «un barrio que estaba en lo alto de un montículo con desniveles y sin asfaltar, con casas medio derruidas». También hay un hueco en su memoria para el matrimonio mayor que regentaba el bar Mirinda. Gracias a aquellos jóvenes, su negocio casi abandonado renació de su declive. «Allí, que era como el fin del mundo, era imposible que nos vieran ni nuestros padres ni nadie conocido. Podíamos beber y fumar a nuestras anchas».

Sin embargo, la construcción de la actual Avenida de América acabó con estashumildes casas de la «Prosperidad». Habían sobrevivido al paso de más de medio siglo. Sus vecinos no se lo pusieron fácil a las autoridades y resistieron hasta 1987. El barrio de la Prospe no volvería a ser el mismo. Nuevas construcciones en altura crecieron a lo largo y ancho de calles viejas. También otras recién estrenadas. Estas perdieron la familiaridad que les otorgaba el nombre de sus vecinos y recibieron a cambio los de ilustres gobernantes locales.

En 1977 se aplicó en la zona el Plan Especial de la Avenida de La Paz (M-30). Permitió expropiar las propiedades que después se derribaron. «Se está llevando a cabo la explanación, que está dejando la colonia aislada, con pendientes hasta de cuatro metros, sin instalación de vallas y sin ninguna clase de seguridad» publicaba ABC en enero del mismo año. En ese momento, 60 familias fueron forzadas por la Junta de Compensación a abandonar la zona. En su lugar construyeron un total de 3.188 viviendas de lujo. Recibieron a cambio una indemnización de 150.000 pesetas y 4.000 pesetas por metro cuadrado de casa, con la posibilidad de trasladarse a viviendas de nueva promoción en Alcalá de Henares. No todos aceptaron; algunos intentaron resistir.

Fueron 16 las familias obstinadas que mantuvieron inexpugnables sus fortalezas, como documentaba ABC en su edición de junio de 1985. Pero la rebeldía y el orgullo perpetrado se cobraron con creces. Un boicot de la inmobiliaria del terreno los condenó a una vida de hedores y tinieblas. Cortaron el alumbrado público y destrozaron el alcantarillado. En el invierno de 1987 todavía resistían más de 30 propietarios que no querían dejar atrás las huellas de una historia vivida entre las cuatro paredes de esos hogares. El abandono y la insistencia de las instituciones hicieron desistir a los últimos gritos de resistencia. Era una batalla perdida desde el principio, de una guerra que ni las infraestructuras resistieron. Los edificios grandes engulleron a los pequeños. La modernidad se abrió camino y cambió el aspecto del barrio. El otro solo existe grabado en las retinas de sus decanos y valientes vecinos.
El renacer de la colonia

A pesar de que el «hotelito» desapareció en el 87, a comienzos del nuevo siglo acaparó de nuevo titulares. En esta ocasión nada tenía que ver con la expropiación o con los vecinos atrevidos que le trataban de plantar cara. Atisbos de esa vieja colonia revivirían entonces con lacrónica de un asesinato. Un crimen perpretado por un hombre que, desolado por la muerte de su esposa en el siniestro del vehículo que él mismo conducía, quiso recuperar a su hija, por aquel entonces con sus abuelos. Se llamaba Rafael, y desesperado por recobrar algo de lo antaño perdido, disparó a sus suegros, hiriendo de muerte a la mujer. De inmediato se dio a la fuga y logró pasar los años venideros en paradero desconocido, perseguido y no encontrado por la policía. Una nueva identidad, Antonio, encubría el crimen del que el fugitivo intentaba huir, y esta misma fue su perdición.

En 2002 una patrulla callejera le pidió su documentación. Rafael (Antonio) enseñó sin reparos un DNI antiguo, que despertó las sospechas de los agentes. Delatado por la falsedad del documento, no solo reconoció el crimen cometido quince años antes, sino que, además, felicitó a los policías: «Han ganado la copa, pues hasta ahora nadie sabía quién era yo». Cinco años más hubieran bastado para que Rafael quedara libre de responsabilidades, pero la casualidad quiso que, aunque tarde, cumpliera su condena.

Los recién llegados a Madrid caminan por el terreno que un día ocuparon estas colonias. No las pueden echar de menos porque no las conocieron. Pero sin ellas, sin su historia todavía latente, es imposible entender el presente de la capital española, y sobre todo el de sus extrarradios.

http://laprospe.jimdo.com/historia/colonia-mahou/

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Mario Benedetti ya tiene su plaza (2010)

Mario Benedetti recibiendo el premio Reina Sofía de poesía iberoamericana

El poeta uruguayo vivió en Madrid ante el parque que llevará su nombre

Aquí, en el número 7 de la calle de Ramos Carrión, en la portería, una tarjeta sigue diciendo en el buzón que aquí vive Mario Benedetti.

Benedetti murió en mayo del año pasado en Uruguay, su país, del que los militares lo echaron a culatazos morales en la época más terrible de su vida.

Esta casa fue el domicilio de uno de sus destierros, que España, entre otros países, convirtió en una estancia que él recordaría siempre con gratitud.

Ahora Benedetti no está; están sus libros de poemas, y ahí, en esta calle, sigue estando la memoria diluida del poeta. Y pronto estará, por decisión del municipio que le acogió, la plaza de Mario Benedetti. En el corazón mismo de Prosperidad.

La plaza es un conjunto de árboles, un lugar para que jueguen los chicos, un espacio para el fútbol, alrededor las calles de Santa Rita y de Ramos Carrión. Cuando estuvimos allí, bajo el sol de agosto, dos madres jóvenes cuidaban a los niños, unos muchachos que acaban de terminar sus carreras (de Empresariales, de Informática) cumplían la tarea de desearse suerte. Unas emigrantes americanas cuidaban de ancianas madrileñas protegidas por los árboles de la que será plaza de Mario Benedetti.
La ciudad lo acogió toda una década, durante uno de sus destierros

"Cuando la gente es educada deja un recuerdo hermoso", afirma su portera
La casa era humilde, las costumbres eran modestas
Cuando regresó a Uruguay dejó a sus amigos algunos objetos de recuerdo


A él le hubiera gustado, me dijeron sus amigos Chus Visor (su editor de poesía) y Benjamín Prado, poeta que venía a visitarle y a ver con él los partidos de fútbol. Aquí vivió con Luz López Alegre, su esposa, hasta que la mala salud de esta los hizo volver (para siempre) a Montevideo. Cuando se marcharon, ya Luz tenía completamente extraviada su memoria, así que Mario regresó (se "desexilió", como decía él) definitivamente, pero dejó acá muchas de sus pertenencias, y esa casa en cuya portería se conserva aún la tarjeta que los recuerda.

Allí, en la portería, estaba Juanita González, que fue la encargada del edificio mientras Benedetti lo habitó; era, me decía esta mujer extremeña que lleva más de 30 años en ese trabajo de asegurar a los vecinos la atención de la portería, una pareja de personas bien educadas y corteses. "Cuando la gente es bien educada el recuerdo que dejan es muy hermoso". Mario le regaló libros, que ella ha repartido entre sus parientes, y le dejó, sobre todo, el ejemplo de una austeridad caballerosa que también es memorable para Benjamín Prado.

Prado recuerda las tardes de fútbol, las conversaciones susurradas por este asmático fervoroso del Nacional y del mejor fútbol, pues el suyo fue siempre el buen gusto uruguayo por este deporte. Además, recuerda el poeta, lo distinguía la humildad. La casa era humilde, las costumbres eran modestas, y a pesar de que en los últimos años de su vida los derechos de autor arreglaron bastante su economía, seguía manteniendo ante el gasto la contención de un contable.

"A veces nos invitaba a cerveza a Chus y a mí", dice Prado, "y sacaba del enorme frigorífico una sola botella, con la que nos brindaba a los dos".

Esa sobriedad no era falta de generosidad; cuando se fue definitivamente, de modo que dejó la casa para siempre deshabitada, quiso que algunos amigos, entre ellos el propio Prado, se quedaran con algunos recuerdos suyos. "De modo que yo ahora me afeito", dice el poeta, "con la afeitadora de Benedetti, me siento en sillas pequeñas de Mario, tomo el té en su tetera...".

La casa de Madrid se parecía a la casa de Montevideo: muebles similares, despachos similares, iguales estanterías. Chus Visor recuerda "la mecedora en la que se sentaba para recibir a las visitas o para ver la tele, el despacho que miraba a la plaza y en el que escribía sus poemas, sushaikus, sus novelas...".

Le gustaba mirar a la plaza, es cierto, pero la cruzaba solo cuando iba a comer al Vips cercano, "siempre a la una de la tarde, siempre a la misma hora, y siempre para comer lo mismo, y siempre para tomarse luego un helado de vainilla que no llevara ni rastro de almendra...".

Una vida apacible en la plaza. Y no siempre tan apacible. Juanita recuerda que hace años atracaron a Mario; había ido al banco cercano, antes de un viaje a Uruguay. Una pareja de ladrones, bien trajeados ambos, le siguieron durante toda la operación bancaria, hasta que Benedetti volvió a su propio portal y se dispuso a abordar el ascensor. Entonces, aquel caballero que escribía poemas y era más puntual que los relojes les cedió el paso, creyéndolos de buena ley.

Ya en el ascensor, abofetearon a Mario, le quitaron "todo lo que había sacado del banco", dice Juanita, y luego lo abandonaron en el rellano, huyendo a toda prisa. A él, que era asmático, le dio un ahogo fatal. Pero cuando se recuperó le dijo a Chus, su amigo:

-¡Pero les di una piña! (una trompada, dicho en uruguayo).

Fue, quizá, el peor recuerdo de sus años tranquilos en el exilio que pasó en la que ahora será plaza de Mario Benedetti.

Alpe D´Huez nuevo bar en Laprospe, Ramos Carrión 14

Abre un nuevo bar en el barrio en la calle Ramos Carrión 14, los mejores quesos de Los Alpes y Los Pirineos y una ginebra única en todo Madrid, Studer Gin hecha con agua de Los Alpes. Este Viernes por la tarde a todos los miembros de este grupo de Prosperidad que paseis por nuestro bar Alpe d'Huez, os invitaremos a una cerveza Ambar, la cerveza del pirineo aragonés. https://www.facebook.com/baralpedhuez?fref=ts


martes, 25 de noviembre de 2014

Se multiplican las protestas por las obras en López de Hoyos

 Ya hasta esta asociación de empresarios y comerciantes debe protestar por la mala calidad de la obra de remodelación de la calle de Lópèz de Hoyos entre C/Cartagena y C/Marcenado.
 El colmo es que se le quite el cuadro de maniobras al parecer de los semáforos de la fachada del banco Sabadel en la esquina con Marcenado y se ponga frente a un comercio (zapatería) en una de las zonas estrechas de aceras.
 La calidad de la obra esta entre paupérrima e inaceptable y no somos los únicos en quejarnos pues en todas las redes sociales es un clamor constante. A parte de ello el sábado antepasado uno de nuestros miembros se ha enganchado con los tornillos dejados al aire sin señalizar, lesionándose la rodilla. La baldosas están todas con puntas sobresaliendo por ser incapaces de mantener la horizontal. Los alcorques de los árboles se nos antojan una trampa para peatones con esas esquinas de granito. Y lo que quizás sea más importante y es que han subido el nivel de la calle y cuando se ha constatado los charcos que ellos produce y entrada de agua a garajes y locales, no tienen una mejor solución que poner en uve la hacer y una reja de tragadera, otra trampa saducea para cualquier persona con tacones finos.
 Desde aquí tenemos que hacer una muy seria llamada de atención a nuestros ediles en general y a nuestra alcaldesa que no puede consentir tanta falta de profesionalidad y tanta obra mal hecha cuando nuestro Ayuntamiento esta haciendo un esfuerzo económico fuera de toda duda.


domingo, 16 de noviembre de 2014

Parque de Berlín en el otoño de 1967



Gracias a Jimmy Pons en facebook podemos recuperar esta portada del ABC en el otoño de 1967, antes de su inauguración oficial que fué el 9 de noviembre de 1967.

domingo, 9 de noviembre de 2014

25 aniversario de la caída del Muro de la Vergüenza desde Berlín por una prospereña


 Nos cuenta que el ambiente festivo y familiar que se vive en la capital alemana donde se ve a padres y abuelos explicando a hijos y nietos que no le han conocido lo que fué y significó aquel muro.
 Con un frío intenso como corresponde a estas fechas los berlineses asisten a  los evento y los actos festivos.



viernes, 7 de noviembre de 2014

La Prospe de tapas 2014


Los parquímetros del SER "a la sombra"

 Nos remite esta fotografía del parquímetro de la calle Ros de Olano casi en su confluencia con la calle de Canillas.

Parquímetro C/Ros de Olano con C/Canillas
 Recién instalado bien a la sombra del árbol. Parece que en breve dará problemas pues se supone que en su superficie superior va una placa solar que alimenta de electricidad su funcionamiento.

martes, 4 de noviembre de 2014

25 aniversario del la destrucción de Muro de Berlín

fragmentos del "Muro de la Vergüeza" de la ciudad de Berlín donados a Madrid
 para el parque de Berlín
La ciudad de Berlín celebra junto a toda Alemania, la caída, tal día como hoy de 1989, de aquel muro que dividía una ciudad, un país, un continente y en definitiva, de alguna manera, el mundo.
 En la foto los tres trozos que donó la ciudad del 
Berlín a Madrid para su memoria en el parque de su mismo nombre, ubicados en el lago que se encuentra en la parte baja del parque.  Se inauguró su instalación con ocasión del primer aniversario de la caída del muro en noviembre de de 1990 se 
 Dato histórico es que el parque fué inaugurado el 8 de noviembre de 1967 por el alcalde de Madrid Arias Navarro y el ministro de exteriores alemán y exalcalde de Berlín Willy Brandt.