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sábado, 21 de agosto de 2010

El Mundo, libro de Juan José Millás oriundo de Prosperidad

Título: El mundo

Autor: Juan José Millás
Editorial: Planeta
Año de publicación: 2007
Páginas: 233
ISBN: 9788408075967
Con esta obra distinta, especial, Juan José Millás nos abre sus rincones más ocultos, inaccesibles y cerrados. Recuerda, narra y comparte su pasado, su infancia, su historia y su mundo, nos deja adentrarnos en las anécdotas, los miedos, los sueños, los anhelos y los secretos de su familia, sus compañeros de colegio, sus vecinos y, ante todo, él mismo.
El mundo es el primer libro que leo de Millás, al que hasta ahora sólo me había acercado como columnista. Si he de ser sincera, este escritor y periodista me provoca sentimientos encontrados. Por un lado, lo admiro en su faceta profesional pero, sin embargo, al mismo tiempo me causa cierta repulsión en su aspecto personal debido a su fama de hipocondríaco, neurótico, claustrofóbico y, en definitiva, maniático compulsivo.
Sin embargo, después de leer esta obra, con la que he disfrutado muchísimo, y gracias a las confesiones que Millás ha volcado en ella, he logrado comprender el comportamiento del Millás adulto tras conocer el mundo del Millás niño. Ese mundo en el que creció y del que, sobre todo, intentó huir una y otra vez.
Porque el pequeño Juanjo estaba convencido de que él no pertenecía a ese mundo en el que nunca encontraba su sitio. Ese mundo al que no se adaptaba, en el que no encajaba y que no comprendía, por mucho que lo observase lo más atentamente posible que su inquieta imaginación se lo permitía. Juanjo nunca sabe a qué mundo pertenece pero, desde luego, sabe que no forma parte del mundo en el que vive. Es el mediano de su familia y con cuatro hermanos mayores y otros cuatro hermanos pequeños, nunca tiene sitio en ninguno de los dos grupos. Como tampoco lo tiene en Valencia, su ciudad natal, o en la calle Canillas del madrileño barrio de Prosperidad, donde vivió desde los seis años. De la misma forma, tampoco siente ni recibe todo el cariño que le gustaría ni de su padre, al que en demasiadas ocasiones ve como un hombre, como un extraño, ni de su madre, de la que incluso llega a dudar que sea su verdadera madre.
Pero las dudas, los miedos y las inseguridades del Millás niño no terminan ahí. Sabe que su familia es pobre y que por eso viven en una casa vieja y demasiado pequeña, que por eso nunca estrena nada, ya que todo le llega heredado de sus hermanos. Por eso sabe que nunca formará parte del mundo de los ricos y que sus compañeros de colegio ricos o, al menos, no tan pobres como ellos, se seguirán burlando de él.
Sin embargo, ya desde niño, Juan José Millás demuestra tener una gran imaginación y una enorme capacidad para inventarse historias que le permiten evadirse de ese mundo que le amenaza y no le comprende. Ayudado por el éter en unas ocasiones, por la marihuana en otras o, ya de adulto, por los ansiolíticos, Millás consigue vivir en un mundo paralelo, ese que se esconde en el otro lado de los espejos, ese que se desarrolla tras cruzar el límite que separa la realidad de la fantasía, el mundo real del imaginario, el de los demás del nuestro. Pero, ¿cuál de los dos es el auténtico?
La imaginación del pequeño Juanjo alcanza límites insospechados que le llevan a vivir aventuras que nunca olvidará, ya sea en el barrio de los muertos, situado muy cerca del suyo, o como espía de la Interpol en busca de comunistas que desarrollan una doble vida en su propia calle. Su calle. La Calle. Con mayúsculas. Porque ahí es precisamente donde se oculta toda su vida, su historia y su mundo. Esa calle que años después sigue viendo, que se le aparece sin previo aviso en cualquier momento o en cualquier lugar, ya sea en un viaje en coche a Valencia o en un hotel de Nueva York.
Ahí, en la calle Canillas del barrio de Prosperidad de Madrid es donde Millás vivió de niño pero, sobre todo, es donde maduró, donde experimentó los primeros sueños, las primeras decepciones, el descubrimiento de la amistad, del amor, de la sexualidad, de la vida y de la muerte y también, aunque inconscientemente, de sus deseos de ser escritor. A lo largo de toda la novela, Millás, y con él también el lector, comprende que la escritura, al igual que un bisturí eléctrico, como el que utilizaba su padre en su taller de aparatos de electromedicina, cicatriza las heridas en el mismo instante de abrirlas.
Por eso se hizo Millás escritor. No sólo por su gran capacidad para crear historias sino, sobre todo, porque lo necesitaba. Lo necesitaba para reunir la fuerza necesaria para abrir todos los cajones que guardan su pasado, ordenar todo lo que esconden y volverlos a cerrar. Para seguir hacia adelante. Para vivir.
Por suerte, Juan José Millás ha logrado sacar un gran partido a todo lo que escondían celosamente esos cajones y ha volcado su contenido, poco a poco, en muchas de sus novelas, tal y como confiesa en esta obra. Y al final, esa historia, ese pasado, esa calle y ese mundo cobran tanta fuerza y tanta violencia que Juan José Millás se ve arrollado y, le guste o no, quiera o no, siente la necesidad de contar su historia y, afortunadamente, compartirla con todos nosotros. Por sus padres, por sus hermanos, por María José, por Luz, por el Vitaminas, pero, sobre todo, por él. Por la Calle. Por el mundo.
http://cuentatelavida.blogspot.com/2010/08/el-mundo-de-juan-jose-millas.html

viernes, 20 de agosto de 2010

Ver para creer

El espontáneo
Juan Cachón  20.08.2010
AQUELLOS veranos recuerdo que a papá no le gustaba el cine y tenía un cabreo de padre y muy señor mío, no como el cabreo metafísico que le atormentó toda su vida a Miguel de Unamuno y Jugo, mamá le disculpaba, decía que todo se debía a que había perdido la Guerra Civil y que gracias a la Virgen de los Remedios había ingresado en el cuerpo de aduanas, pues siempre se le dio bien la geografía y la caligrafía, por este motivo sacó el número uno y le destinaron a Ajofrín, un pueblo de la provincia de Toledo, que casualidad el celebre maestro Guerrero era de este pueblo, y por dichas circunstancias todos los domingos íbamos a ver El entierro del Conde de Orgaz de ese pintor de origen griego que dibujaba las caras alargadas y lo entonaba todo en tonos verdosos y grises. Al cabo de los años cuando empecé el instituto a papá lo destinaron a Madrid y nos fuimos sin titubear a la capital del reino. Lo que más me agradaba de aquella época de penuria y hambre era montar en el Metro y tomar el tranvía. Sobre todo, cuando el conductor que se llamaba Serafín y era cuñado del portero de casa y que cuando sacaba buenas notas en matemáticas me dejaba cambiar el trole. Para hacer aquella maniobra Serafín me solía decir: mucho más vale maña que fuerza, y de esta forma yo presumía en el instituto y era la envidia de todos los de la clase y recuerdo que enseñando los trucos del trole, conseguí unos pingües beneficios, que me permitieron el lujo de completar la colección de cromos del hombre lobo.

Mientras las horas y los días pasaban de plano y papá se aficionó a jugar al mus, tenía una tertulia que se componía de republicanos y maquis en un bar del barrio de la Prosperidad, uno de los barrios más castizos del Madrid de la posguerra. Creo recordar que de aquel barrio o del de Ventas salió un boxeador excepcional que se llamó Folledo (suena a palabrota). Me imagino que papá le tomó tirria al cine desde que se enteró de que Franco escribió el guión de la película Raza que dirigió José Luis Sáenz de Heredia, que era primo del fundador de Falange José Antonio Primo de Rivera. Los domingos eran domingos de bote y merienda, como decían los horteras castizos, mientras que los pijos de Serrano iban a los cines de estreno de Gran Vía y lanzaban huevos a los carteles de la película Gilda y censuraban el filme Arroz amargo que se consideraba que era pecado mortal de los gordos, sólo se veían los degenerados y gente de mal vivir. A los chicos de las farmacias se les denominaban mancebos, nunca entendí por qué, y luego estaban los que vivían amancebados, como doña Rita con el notario del piso principal, que siempre iban los domingos a misa de 12 en los Jerónimos, muy cerca de donde con el transcurso del tiempo se ha ubicado el cubo de Moneo.
Dona Rita tenía su corazoncito y el sesudo notario con el mantenía relaciones carnales la conquistó recitándole la siguiente copla de Jorge Manrique: allá está mi libertad, allá toda mi cordura, tiénelas en cargo bondad cautivólas hermosura; la portera es honestad, por lo cual nunca podrás hablar con quien tú querrás, si no buscas a piedad.

Málagahoy.es

miércoles, 18 de agosto de 2010

"Crecí junto a un póster del Che"

Willy Toledo. Actor. Si quieren encontrarlo, busquen al fondo a la izquierda. De ahí no lo movió ni la andanada de guantazos que se llevó por el 'caso Zapata' ÁNGEL MUNÁRRIZ 18/08/2010 07:45 Actualizado: 18/08/2010


Si lo andan buscando, no tiene pérdida. Todo recto, al fondo, a la izquierda. No es probable que se mueva del sitio. Lleva allí toda la vida. Hijo del prestigioso cirujano y defensor de la sanidad pública José Toledo, ya veía de niño cómo en el franquismo tardío se escondían en su casa del barrio madrileño de Prosperidad perseguidos por la dictadura. "Crecí junto a los pósteres del Che, con música de Paco Ibáñez y Víctor Jara, oyendo hablar del Polisario y la izquierda revolucionaria de los cincuenta y sesenta", cuenta.


"Fue un error grave decir que la mayoría de presos cubanos eran terroristas"

Guillermo Toledo (Madrid, 1970) responde y fuma apaciblemente mientras habla de cine, de teatro o de recuerdos de niñez. Únicamente se reclina hacia delante para enfatizar cuando sale la política. El hombre, cómo decirlo, no vale para diplomático. Dice lo que piensa sin reparar en las sutilezas de la corrección política.
Toledo estuvo en la diana tras calificar como "preso común" a Orlando Zapata, muerto en huelga de hambre en Cuba, y decir que "la mayoría de los presuntos disidentes" allí "son terroristas". "Fue un error grave llamarlos así. Es la palabra que utilizan mis rivales políticos para criminalizar a la izquierda real de este país". Hasta ahí su rectificación.

El chaparrón lo pilló en Melilla. "Me llegaban SMS de los colegas diciendo Vaya hostias te están dando...'". De las críticas recibidas, ignora la brutal campaña de los medios ultras. "Willy Toledo la tiene pequeña", llegó a decir un comentarista en un alarde de fogosidad. "La derecha me la tenía jurada desde los Goya del no a la guerra'. Paso. Lo que dicen cae por su peso", asegura.
Sí se adivina cierto rencor hacia lo que él llama "medios de supuesta izquierda". "Se cebaron conmigo. Influyó mi apoyo a Aminatou Haidar. Y sus intereses en América Latina. Sigo creyendo que no se puede ser de izquierdas sin defender la revolución cubana, aun siendo crítico", opina. Y añade: "En muchos sentidos tenemos mucho que aprender de Cuba". Ideológicamente se define como "socialista libertario", no comunista.

"He sido juerguista, pero ya no. Me cuido física y espiritualmente"

Aficionado a hacer novillos desde niño, Guillermo, el menor de cuatro hermanos, saltó de un colegio a otro hasta que sus padres lo mandaron a Athens (EEUU) para estudiar segundo de BUP, "a ver si así lo aprobaba". En su año allí, a los 16, aprendió inglés, se hartó de ir a conciertos y se enamoró "del cine, la literatura y la música norteamericana". Pero estudiar, poco. Y dejó las aulas.

Le picaba la idea de ser músico. "Me habría encantado. Y sigo en ello", dice. ¿Qué toca? "Nada", responde. Y se ríe de la contradicción. Es una de sus pocas carcajadas. Popular por sus papeles cómicos en la serie Siete vidas y en la película El otro lado de la cama, en corto se maneja como un tipo más bien serio. "Bueno aclara luego, chapurreo la guitarra. Decir que toco sería sobrarme".
A los 19 entró en la escuela de interpretación Cristina Rota. Allí coincidió con Ernesto Alterio, Juan Diego Botto, Alberto San Juan... "Al principio era terriblemente malo", exagera. Con San Juan, que compartía su vocación de fundir arte e intención política, fundó la compañía teatral Animalario, hoy de las más prestigiosas y laureadas del país.
Orgulloso de 'After'
Tras declararse "insatisfecho de la mayoría" de películas que ha hecho, defiende con entusiasmo After (Alberto Rodríguez), que narra una interminable, brumosa y decadente juerga. "Yo he sido muy juerguista, pero ya casi no salgo. Llega un momento en que lo has hecho todo", cuenta Toledo, que vive solo en Carabanchel y al que le gusta escaparse a la costa de Cádiz. Ahora madruga y se cuida "física y espiritualmente". "Lo mires como lo mires, soy un privilegiado. No necesito trabajar para vivir".
Por eso se vuelca en proyectos que le tocan la fibra. Aparte de Penumbra, nueva obra de Animalario, que ensayarán desde otoño, coproduce tres documentales: uno, sobre la música tradicional cubana; otro, sobre el líder independentista canario Antonio Cubillo, que sobrevivió a un atentado en 1978 "la primera vez que España fue condenada por terrorismo de Estado", dice con satisfacción; y el tercero, La isla velada, sobre "aspectos positivos desconocidos de la sociedad" en cierto país caribeño que el lector ya habrá adivinado...
Diario PUBLICO.es

domingo, 15 de agosto de 2010

De Miami a Alcorcón, María del Valle Hernández, madrileña del barrio de Prosperidad

REPORTAJE: LA JEFA DE TODO ESTO María del Valle Hernández, gestora cultural .
La directora del CREAA buscará mecenazgo para el nuevo centro artístico
DAVID MARCIAL PÉREZ - Madrid - 14/08/2010
Ha cambiado Miami por Alcorcón. María del Valle Hernández, madrileña del barrio de Prosperidad, llevaba 10 años al frente del Centro Cultural de España en Miami (Florida, EE UU), pero el mes pasado volvió a Madrid para quedarse. La razón: ha sido elegida en convocatoria abierta para dirigir un nuevo macrocentro cultural y de producción artística en el extrarradio madrileño, el Centro de Creación de las Artes de Alcorcón (CREAA). Se trata de un contenedor artístico cuya inauguración está prevista el año que viene.

"Un proyecto de periferia", define ella. Esta característica impulsó a Hernández a presentar su candidatura para dirigir el centro. Más razones: "Asistir al nacimiento, tener la capacidad de conformarlo desde el inicio". Y otro aliciente: "Se trata de una iniciativa con vocación de servicio público y focalizada en las artes escénicas". Hernández será la responsable de gestionar un recinto de 66.000 metros cuadrados repartidos en nueve edificios. Entre ellos, un auditorio con 1.500 butacas, una sala configurable con 460, un escenario de circo con forma cilíndrica y 600 localidades, dos salas de exposiciones y un área de congresos con 1.292 metros cuadrados. Mientras en el parque de Los Castillos el inmenso complejo va tomando forma entre grúas y polvo, Hernández prepara el proyecto tanto artístico como de gestión -incluida una propuesta de presupuesto- que presentará en diciembre y deberá marcar el camino de los primeros cinco años del centro de artes escénicas.


La responsable del contenedor cultural dirigirá un espacio de 66.000 metros
La escuela de circo será la seña del recinto, cuyas obras acabarán en 2011

"Es un momento muy delicado. La realidad ha cambiado mucho desde que en 2007 comenzaron las obras", admite la gestora. La inversión para levantar el CREAA, con fondos exclusivamente municipales, ha sido de 116 millones de euros, según el Ayuntamiento. El año que viene será difícil para los municipios, que tendrán prohibido seguir endeudándose, pero Hernández es optimista: "Tendrá que haber un respaldo del Ayuntamiento para arrancar. Aun así, explotaremos el potencial de un espacio como este. Tenemos que conseguir abrir la financiación a muchas otras fuentes. Si no, nos hundiremos".

Hernández arremete contra la normativa de mecenazgo, que considera "escasa", y coloca su punto de mira en las alianzas con el sector privado. "En Estados Unidos las empresas suplen las carencias de la Administración. Aquí está cambiando, pero todavía queda bastante recorrido". Su primer objetivo es conseguir formar un patronato "estable y plural" que garantice la supervivencia y viabilidad de la institución. La oferta cultural del CREAA, formativa y de exhibición de espectáculos, dependerá de los recursos que genere el propio centro y servirá a su vez de escaparate para atraer financiación. "Tenemos tres espacios escénicos que hay que aprovechar. Habrá un equilibrio entre espectáculos más comerciales y otros de más riesgo. Además, la exhibición de los montajes llevará aparejada otra serie de actividades complementarias, como un cinefórum, talleres...". También elogia las bondades de la estructura del centro. "Está pensado como unidades que pueden funcionar de manera independiente. Puede haber muchas actividades funcionando a la vez, un congreso, una función de circo, un concierto en el auditorio o una obra de teatro en la sala configurable". En tiempos de crisis, Hernández propone una industria cultural "sostenible, productiva y eficiente".
Otro de los pilares del CREAA será su vocación docente. Alojará el Centro de Tecnología del Espectáculo, donde desde hace más de 20 años se forman profesionales de vestuario, iluminación, sonido, maquinaria o producción. Pero la seña distintiva será "una escuela de circo de alto nombre". Con un recinto estable acondicionado a los criterios del nuevo circo, mezcla distintas disciplinas escénicas.
"Queremos crear centros de formación y desarrollo de referencia en todos los ámbitos escénicos y que las escuelas locales sean las primeras en aprovechar nuestra programación educativa". Y es que Alcorcón (175.000 habitantes) ya tiene una escuela municipal de teatro, otra de cine, dos de danza, un conservatorio y, también, una escuela municipal de circo.
El Pais

sábado, 7 de agosto de 2010

La Prospe ya se le denominaba así a primeros del siglo XX

Gracias  a la apertura a la red de la hemeroteca del diario ABC hemos podido documentar muchos datos del barrio de Prosperidad.
 Terminamos de encontrar como dicho diario ya denomina al barrio como "La Prospe" en el años 1908 con motivo de ubicar una noticia.

Infanticidio en «La Prospe» (1908)
Hemeroteca diario ABC

Nuevo nombre a la plaza de Ramos Carrión con Clara del Rey


El fallecido poeta Benedetti ya tiene plaza en Madrid

Está situada en el barrio de Prosperidad.
Se ubica próximo a la antigua casa del poeta, en Ramos Carrión, 7.
6 de Agosto de 2010


El fallecido escritor, Mario Benedetti, ya tiene plaza en Madrid. Se sitúa en lo que hasta ahora se llamaba el Parque del Banco, ubicado en el barrio de Prosperidad, muy próxima a la casa donde vivió el destierro, concretamente en el número 7 de la calle Ramós Carrión.
La plaza es un continuo ir y venir de gente, pero sobre todo de latinoamericanos. Pasan muchos chicos que se dedican a jugar horas y horas en el campo de fútbol siete que hay. Además, hay una reducida zona de juegos para los más pequeños así como algunos árboles contados, pero sobre todo lo que hay es mucha vida, igual que la que tuvo el poeta en sus escritos.
http://www.enlatino.com/portada/espana/el-fallecido-poeta-benedetti-ya-tiene-plaza-en-madrid



Mario Benedetti ya tiene su plaza

El poeta uruguayo vivió en Madrid ante el parque que llevará su nombre

JUAN CRUZ 06/08/2010

Aquí, en el número 7 de la calle de Ramos Carrión, en la portería, una tarjeta sigue diciendo en el buzón que aquí vive Mario Benedetti.

Benedetti murió en mayo del año pasado en Uruguay, su país, del que los militares lo echaron a culatazos morales en la época más terrible de su vida.
Esta casa fue el domicilio de uno de sus destierros, que España, entre otros países, convirtió en una estancia que él recordaría siempre con gratitud.
Ahora Benedetti no está; están sus libros de poemas, y ahí, en esta calle, sigue estando la memoria diluida del poeta. Y pronto estará, por decisión del municipio que le acogió, la plaza de Mario Benedetti. En el corazón mismo de Prosperidad.
La ciudad lo acogió toda una década, durante uno de sus destierros
"Cuando la gente es educada deja un recuerdo hermoso", afirma su portera
La casa era humilde, las costumbres eran modestas

La plaza es un conjunto de árboles, un lugar para que jueguen los chicos, un espacio para el fútbol, alrededor las calles de Santa Rita y de Ramos Carrión. Cuando estuvimos allí, bajo el sol de agosto, dos madres jóvenes cuidaban a los niños, unos muchachos que acaban de terminar sus carreras (de Empresariales, de Informática) cumplían la tarea de desearse suerte. Unas emigrantes americanas cuidaban de ancianas madrileñas protegidas por los árboles de la que será plaza de Mario Benedetti.
A él le hubiera gustado, me dijeron sus amigos Chus Visor (su editor de poesía) y Benjamín Prado, poeta que venía a visitarle y a ver con él los partidos de fútbol. Aquí vivió con Luz López Alegre, su esposa, hasta que la mala salud de esta los hizo volver (para siempre) a Montevideo. Cuando se marcharon, ya Luz tenía completamente extraviada su memoria, así que Mario regresó (se "desexilió", como decía él) definitivamente, pero dejó acá muchas de sus pertenencias, y esa casa en cuya portería se conserva aún la tarjeta que los recuerda.
Allí, en la portería, estaba Juanita González, que fue la encargada del edificio mientras Benedetti lo habitó; era, me decía esta mujer extremeña que lleva más de 30 años en ese trabajo de asegurar a los vecinos la atención de la portería, una pareja de personas bien educadas y corteses. "Cuando la gente es bien educada el recuerdo que dejan es muy hermoso". Mario le regaló libros, que ella ha repartido entre sus parientes, y le dejó, sobre todo, el ejemplo de una austeridad caballerosa que también es memorable para Benjamín Prado.
Prado recuerda las tardes de fútbol, las conversaciones susurradas por este asmático fervoroso del Nacional y del mejor fútbol, pues el suyo fue siempre el buen gusto uruguayo por este deporte. Además, recuerda el poeta, lo distinguía la humildad. La casa era humilde, las costumbres eran modestas, y a pesar de que en los últimos años de su vida los derechos de autor arreglaron bastante su economía, seguía manteniendo ante el gasto la contención de un contable.
"A veces nos invitaba a cerveza a Chus y a mí", dice Prado, "y sacaba del enorme frigorífico una sola botella, con la que nos brindaba a los dos".
Esa sobriedad no era falta de generosidad; cuando se fue definitivamente, de modo que dejó la casa para siempre deshabitada, quiso que algunos amigos, entre ellos el propio Prado, se quedaran con algunos recuerdos suyos. "De modo que yo ahora me afeito", dice el poeta, "con la afeitadora de Benedetti, me siento en sillas pequeñas de Mario, tomo el té en su tetera...".
La casa de Madrid se parecía a la casa de Montevideo: muebles similares, despachos similares, iguales estanterías. Chus Visor recuerda "la mecedora en la que se sentaba para recibir a las visitas o para ver la tele, el despacho que miraba a la plaza y en el que escribía sus poemas, sus haikus, sus novelas...".
Le gustaba mirar a la plaza, es cierto, pero la cruzaba solo cuando iba a comer al Vips cercano, "siempre a la una de la tarde, siempre a la misma hora, y siempre para comer lo mismo, y siempre para tomarse luego un helado de vainilla que no llevara ni rastro de almendra...".
Una vida apacible en la plaza. Y no siempre tan apacible. Juanita recuerda que hace años atracaron a Mario; había ido al banco cercano, antes de un viaje a Uruguay. Una pareja de ladrones, bien trajeados ambos, le siguieron durante toda la operación bancaria, hasta que Benedetti volvió a su propio portal y se dispuso a abordar el ascensor. Entonces, aquel caballero que escribía poemas y era más puntual que los relojes les cedió el paso, creyéndolos de buena ley.
Ya en el ascensor, abofetearon a Mario, le quitaron "todo lo que había sacado del banco", dice Juanita, y luego lo abandonaron en el rellano, huyendo a toda prisa. A él, que era asmático, le dio un ahogo fatal. Pero cuando se recuperó le dijo a Chus, su amigo:
-¡Pero les di una piña! (una trompada, dicho en uruguayo).
Fue, quizá, el peor recuerdo de sus años tranquilos en el exilio que pasó en la que ahora será plaza de Mario Benedetti.


martes, 3 de agosto de 2010

Tambien existe PROSPERIDAD en Pontevedra

 Brujuleando por la red y buscando fotos antiguas de Laprospe nos topamos con esta foto del BARRIO de PROSPERIDAD en Villagarcía de Arosa en la provincia de Pontevedra.
http://laprospe.jimdo.com/edificios-singulares/villagarc%C3%ADa-de-arosa-pontevedra/

Abran paso, llega Nuria Fernández

En una última recta tremenda, la atleta de la 'Prospe' gana el oro de los 1.500, con Natalia Rodríguez tercera

CARLOS ARRIBAS - Barcelona - 01/08/2010

Así te hemos contado el Europeo de atletismo en Eskup; Consulta los resultados

Un clavo saca otro clavo, podrían corear si las lágrimas se lo permitieran Nuria Fernández y Natalia Rodríguez, quienes, hace menos de un año, en Berlín, en otra tarde tórrida y sentimentalmente exagerada, se abrazaban, lloraban y penaban por unadescalificación que dejó a Natalia tan triste que aún arrastra las consecuencias. Lloraba la tarraconense, el público la abucheaba y ella no comprendía. Y Nuria, la chica de laProspe, el barrio de Madrid, la abrazaba, la empujaba, la sostenía y la comprendía. Sus vidas parecen paralelas, pues ambas son habituales en las finales de 1.500, ambas dejaron un tiempo el atletismo para ser madres y ambas regresaron más fuertes.

Y ayer también lloraba Nuria y se abrazaba a Natalia, pero no había abucheos, sino un júbilo terrible a su alrededor, una explosión de alegría pocas veces oída en un estadio de atletismo en España encendida por una recta final que fue dinamita. Por la recta de Nuria, claro, que, al grito de apártense que paso, arrasó con todo lo que tenía por delante para ganar una carrera llevada a un ritmo infernal al alimón por la rusa Anna Alminova, la de mejor marca, y la francesa Hind Dehiba, quien, tras purgar dos años por un positivo de EPO, ha regresado más fuerte aún, pues solo hace un par de semanas bajó de los cuatro minutos por primera vez en su carrera.

Detrás, Natalia, más académica, más clásica, marcaba los tiempos, atendía los cambios de ritmo, y Nuria, más fuerza, más decisión, una peleona irredenta, afilaba el cuchillo. Una luchadora en acción. "Lloro porque no puedo evitarlo, lloro porque no me puedo creer lo que he hecho", dijo la pupila de Manuel Pascua, uno de los entrenadores históricos del mediofondo español; "llevo peleando por esto desde hace 15 años y ahora, a los 33, lo consigo. ¡Oro, no me lo creo!".

Cuenta Miguel Escalona, el entrenador de Natalia, que ha estado todo el año sosteniendo y achuchando emocionalmente a una atleta muy tocada; que, en efecto, un clavo saca otro clavo, pero que el clavo de Berlín, un oro mundial ante la crème de la crème del mediofondo, un Oscar de Hollywood por lo menos, solo se puede sacar en una competición de la misma categoría o más, unos Juegos por lo menos. "El tema del Mundial no se puede olvidar en Barcelona ni después", dice Escalona; "otra cosa es que sirva de acicate para todas las carreras que dispute". Ganó Nuria el oro y, para hacerlo, corrió más deprisa que nunca, en 4m 0,2s, la marca que su entrenador llevaba semanas diciéndole que tenía en sus piernas.

Después de un año complicado, Natalia se encontró en la misma situación que en Berlín. Entonces, al comienzo de la última curva, las piernas exigiendo ya un cambio de ritmo decisivo, se abrió paso por el interior llevándose por delante a Gelete Burka. No dudó. Se abrió por fuera, comenzó más ortodoxamente su demolición de Alminova, quien había calculado mal y ya no disponía de un cambio de ritmo para contrarrestarla. Llegada la salida de la curva, sin embargo, la pelea se estancó. Cedió Alminova, pero no Dehiba. El empate virtual lo rompió, irrefrenable, Nuria, que apareció por allí volando. Era la primera vez que batía en un sprint a Natalia, que tiene un magnífico final, que había vencido a sus fantasmas en el ataque por fuera, pero que había perdido chispa. Aunque no cedió. No pudo con Dehiba, que fue plata, pero sí con la británica Lisa Dobriskey, otra de las afectadas, en su caso favorablemente, de Berlín, pues la descalificación de Natalia la hizo pasar del bronce a la plata. Ayer, siempre por delante de ella, el bronce se lo llevó la tarraconense de mirada y voz dulces.

"Vivo sensaciones agridulces", dijo Natalia, que los dos últimos inviernos ya había sido medallista de plata europea y mundial en pista cubierta, "pues es mi primera medalla en una competición al aire libre, lo que está muy bien, pero esperaba más, esperaba ganar".

En el podio, Nuria, incontenible en sus emociones como en su forma de hablar, de expresarse, de vivir la vida y el atletismo, seguía llorando al ritmo del himno, Natalia seguía concentrada. Nuria, frenética, siguió hablando -"creo que me he lesionado el gemelo saltando en el podio", admitió- y asegurando que en su vida le había pasado eso, que no sabía qué decir, que la emoción la había dejado en blanco.

"He hecho la mejor carrera de mi vida, la más fácil, la única en la que no he dado codazos ni empujones, pues tan rápido iba", dijo Nuria. "Y ya he entendido lo que me decía Pascua, que hay que correr bien los últimos 400 metros, pero que el 1.500 se gana siempre en la recta, en los últimos 100. Hace cuatro años, tras mi fracaso en Helsinki, me dije que no valía para esto, pero Pascua y su mujer, Meri, me animaron a seguir: 'Venga, chica, que tú vales", añadió.

Como ellas, el atletismo femenino español, en manos de treintañeras peleonas, como Marta Domínguez, Mayte Martínez, Nuria, Natalia, en manos de la emoción y la pasión, sentimientos sin cadena.

http://www.elpais.com/articulo/deportes/Abran/paso/llega/Nur.....